Guía práctica
Cómo llevar el control de gastos de una obra
Un método para constructores, contratistas y constructoras, con una obra, una reforma o varias: qué anotar, quién lo anota, cuándo se revisa y dónde se pierde la plata. Sirve igual con un cuaderno, con una planilla o con un sistema.
La respuesta corta: para llevar el control de gastos de una obra hacen falta cinco cosas, en este orden:
- Una lista cerrada de obras y rubros.
- Un comprobante por cada gasto, guardado con su número.
- Una sola vía de entrada, con un responsable.
- El presupuesto de cada rubro, para comparar contra lo gastado.
- Un cierre corto cada semana y uno completo cada mes.
La herramienta —cuaderno, planilla o sistema— viene después: sin esas cinco cosas, ninguna alcanza.
Lo que sigue baja cada punto a la práctica. Sirve igual para una reforma que para varias obras en distintos lugares: lo que cambia es cuántas veces se repite cada paso. Los ejemplos piensan en quien le compra al corralón en cuenta corriente y le da plata en efectivo al capataz para las compras del día.
1. Armá la estructura: obras y rubros
Todo gasto tiene que contestar dos preguntas: ¿de qué obra es? y ¿en qué se fue? Un gasto sin esas dos respuestas suma al total de la empresa, pero no le dice nada a ninguna obra.
- Cada obra, con un nombre que no cambia. «Casa Barrio Norte» y «Barrio Norte (casa)» terminan siendo dos obras en cualquier resumen. Definí el nombre una vez y elegilo de una lista.
- Rubros cerrados y con ejemplos. Entre 15 y 25 rubros alcanzan para casi cualquier obra: trabajos preliminares, movimiento de suelos, fundaciones y estructura, albañilería, instalaciones (eléctrica, sanitaria, gas), techos, aberturas, pintura, mano de obra y subcontratos, fletes y volquetes, gastos generales. Al lado de cada uno, qué entra: «Albañilería: ladrillos, bloques, cemento, cal, arena». Sin eso, la misma bolsa de cemento termina en tres rubros distintos según quién la cargue.
- Rubros por etapa, no por proveedor. El corralón te vende cosas de cinco rubros en un mismo remito. Lo que querés saber es cuánto costó la estructura, no cuánto le compraste al corralón: eso te lo da la cuenta corriente.
- Un lugar para lo compartido. El volquete que sirve a dos obras o el flete que trae material para varias se reparte con un criterio fijo o va a «gastos generales». Lo que no puede pasar es que quede sin obra.
Si una obra es muy distinta de las otras —una casa en seco al lado de una de mampostería—, puede tener sus propios rubros. Lo importante es que, dentro de cada obra, la lista no cambie a mitad de camino: si cambia, el presupuesto y lo gastado dejan de ser comparables.
2. Qué comprobante guardar: remito, factura o ticket
En la obra conviven cuatro papeles, y cada uno prueba una cosa distinta:
| Comprobante | Qué prueba | Para qué te sirve en el control |
|---|---|---|
| Remito | Que el material llegó: qué, cuánto y adónde. A veces no trae precio. | Es el más cercano a la obra, porque lo firma el que recibe. Sirve para anotar el gasto el día que entra el material. |
| Factura A, B o C | La operación y su importe, con los datos fiscales del proveedor. | Es lo que pide el contador. El tipo depende de la condición frente al IVA de cada uno: preguntale cuál te tienen que hacer. |
| Ticket | Una compra chica de mostrador, pagada en el momento. | Ferretería, combustible, la compra de urgencia. Es el que más se pierde: que tenga el CUIT del comercio y que no quede en un bolsillo. |
| Recibo | Que pagaste. | No es un gasto nuevo: es el pago de algo que ya anotaste, como una entrega a cuenta al corralón. |
La regla que evita el error más caro: una compra, un gasto
Cuando comprás en cuenta corriente, la misma compra deja dos papeles: el remito el día que llega el material y la factura días o semanas después, a veces agrupando varios remitos. Si se anotan los dos, esa compra cuenta doble. Elegí uno como «el gasto» y usá el otro para controlar. Lo más práctico en obra: el remito carga el gasto, porque llega primero y dice a qué obra fue, y la factura se usa para controlar precios y para pagar. La factura igual se guarda: es la que vale para el contador.
Y anotá siempre el número del comprobante. Sin número no hay forma de saber si un comprobante ya estaba cargado: ni a mano, ni con una fórmula, ni con un sistema.
¿Y la plata en efectivo?
El efectivo que se le da al capataz o al encargado es donde más se pierde el rastro. Dos reglas alcanzan: todo pago en efectivo se respalda con un ticket, un recibo o, si no hay otra, un vale firmado por quien recibió la plata; y el efectivo entregado para compras se rinde con esos papeles, no con una cuenta de memoria al final de la semana.
3. Quién carga y cuándo
Casi ningún control de gastos falla por la herramienta: falla porque los comprobantes llegan tarde o no llegan. Tres decisiones lo resuelven:
- Una sola vía de entrada. Todos los comprobantes van al mismo lugar: una caja en la oficina, una persona, un número. La regla que mejor funciona en obra es simple: lo que no se manda, no se rinde.
- Un responsable de cargar y uno de revisar. En una empresa chica pueden ser la misma persona, pero tiene que estar claro quién es.
- El mismo día o, como mucho, una vez por semana. Un remito cargado a fin de mes ya no te sirve para frenar nada: sólo te cuenta lo que pasó.
Lo que más ayuda es que el dato salga de la obra cuando se genera: una foto del comprobante con el celular cuando llega el material, con la obra anotada. El papel original puede llegar a la oficina después; el dato ya está. Y si tu capataz ya manda esas fotos por WhatsApp, ese mismo hábito puede ser la carga.
4. La cuenta corriente con el corralón
Con los proveedores grandes —el corralón, el hierro, el hormigón— se compra en cuenta corriente y se paga cada tanto. Para que el resumen de fin de mes no te sorprenda:
- Cada compra, a su obra; cada pago, al proveedor. El pago no es un gasto nuevo: baja la deuda con el proveedor, no le suma a ninguna obra.
- El saldo, por proveedor: lo que compraste menos lo que pagaste, más lo que ya debías cuando empezaste a llevar la cuenta.
- Una vez por mes, tu saldo contra el resumen del proveedor. Las diferencias casi siempre son remitos que no llegaron a la oficina o un pago a cuenta que nadie anotó.
- Pagá contra remitos recibidos. Antes de pagar una factura, fijate que cada remito que incluye haya entrado de verdad a una obra.
Más sobre cómo llevarla —pagos a cuenta, saldos y comprobantes repetidos—, en cuenta corriente de proveedores.
5. Presupuesto contra lo gastado
Anotar gastos sin presupuesto es llevar la cuenta, no controlar. Con el presupuesto de cada obra partido por rubro, cada gasto te dice algo nuevo: cuánto del rubro ya se usó.
- Mirá cada rubro, no sólo el total. Una obra puede venir bien en total con la instalación eléctrica ya pasada, y eso se compensa sólo si lo ves a tiempo.
- Poné un aviso antes del 100 %. Con el 80 % usado todavía hay margen para negociar, cambiar de proveedor o ajustar lo que falta.
- Compará el gasto con el avance. Albañilería al 85 % del presupuesto con la mitad de la mampostería hecha es un problema; al 85 % con la mampostería casi terminada, no.
- Separá la inflación. Con precios que suben todos los meses, un presupuesto en pesos armado hace medio año se pasa aunque compres exactamente lo mismo. Ayuda anotar cada gasto también en dólares, con la cotización del día de la compra y siempre la misma (oficial, blue o MEP), o actualizar el presupuesto con un índice. Lo que importa es decidirlo antes de empezar, no a mitad de obra.
Cómo seguir el presupuesto rubro por rubro y qué hacer con un desvío, en control presupuestario de obra.
6. El cierre de la semana y el del mes
Cada semana, media hora
- Que estén todos los comprobantes de la semana. Preguntá por los que faltan mientras alguien se acuerda de la compra.
- Que ningún gasto haya quedado sin obra o sin rubro.
- Los repetidos: mismo proveedor y mismo número.
- Los que no cierran: la suma de los renglones contra el total impreso.
- El efectivo: lo entregado contra lo rendido.
Cada mes
- El saldo de cada proveedor contra su resumen.
- Cada obra contra su presupuesto, rubro por rubro, con la explicación de cada desvío.
- Lo que va al contador: los comprobantes del mes con su CUIT y su tipo, ordenados.
- Si la obra es de un cliente que te pide cuentas, su informe de gastos.
7. Los errores que más plata cuestan
- Comprobantes duplicados. El remito que carga el capataz y vuelve a cargar la oficina, o el remito y la factura de la misma compra. Se evitan con el número de comprobante y una sola vía de entrada.
- Gastos sin obra. Suman en la empresa pero ninguna obra los ve, y el presupuesto de cada una parece mejor de lo que está.
- Efectivo sin respaldo. «Le di plata a Juan para el corralón» no es un gasto controlado: es una rendición pendiente.
- Mezclar cotizaciones. Pasar unas compras a dólares con el oficial y otras con el blue, o con el dólar de hoy en vez del día de la compra, arruina cualquier comparación entre obras o entre meses.
- El mismo proveedor con tres nombres. «Corralón San Martín», «Corralon S. Martin» y «San Martín Materiales» son tres cuentas corrientes en una planilla. Identificalo por su CUIT.
- Cargar a fin de mes. El dato llega cuando ya no se puede corregir nada: la compra cara ya se hizo y el rubro ya se pasó.
- Fórmulas pisadas. Un número escrito encima de una fórmula deja un total mal para siempre, sin avisar.
8. Con qué llevarlo: cuaderno, planilla o software
Las tres sirven si el método está. Lo que cambia es cuánto trabajo a mano piden y dónde se rompen:
| Herramienta | Cuándo alcanza | Dónde se rompe |
|---|---|---|
| Cuaderno o carpeta | Pocos comprobantes y una sola persona que compra y anota todo en el día. | No suma solo, no compara contra el presupuesto y depende de que el papel no se pierda. |
| Planilla de Excel | Una o varias obras, con alguien que carga con disciplina. Suma, compara y puede marcar repetidos. | En que la gente cargue a tiempo, en las copias del archivo y en el comprobante, que queda afuera. |
| Software de control de gastos | Cuando los comprobantes se juntan sin cargar —con una obra o con varias— o compran varias personas y llegan por varios lados. | Cuesta un abono mensual, y si obliga a tu gente a aprender un programa nuevo, vuelve el problema de la carga. |
Si arrancás por la planilla, armamos una con todo lo de esta guía —obras y rubros, alerta de repetidos, presupuesto con semáforo y cuenta corriente—, gratis y sin pedir el mail: descargá la planilla de control de gastos de obra. Si ya estás evaluando sistemas, la guía para elegir software para tu constructora compara un ERP, un sistema de control de gastos y una planilla, y la comparación GastosObra contra Excel dice cuándo conviene cada uno.
GastosObra, un sistema de control de gastos de obra por WhatsApp, es la tercera opción con una diferencia en la carga: tu gente no aprende ningún programa, manda el comprobante por WhatsApp al número de GastosObra. El sistema controla lo que esta guía pide revisar a mano —obra y rubro, repetidos, que el comprobante cierre, presupuesto por rubro, cuenta corriente por proveedor— y cada corrección queda registrada con quién la hizo y cuándo. Lo que todavía depende de vos es el método: decidir los rubros, cargar el presupuesto y revisar lo que el sistema marca como dudoso.